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Kazoko Ramen, el ambicioso proyecto del chef Daniel Coronel

El chef, originario de Zaachila, admite que abrir un restaurante de cocina japonesa en Oaxaca, donde las tradiciones culinarias están muy arraigadas, es un doble reto: lograr que se atrevan a probar algo diferente y demostrar que tiene el toque auténtico

Yolanda Peach | Leche con tuna

Risueño, creativo, perspicaz y comprometido, las cualidades que destacan en Daniel Coronel, chef de Kazoku Ramen, el restaurante de cocina japonesa especializado en algunos platillos icónicos de esta cultural.

Hijo único, creció bajo la tutela de su madre, la enfermera Yolanda Coronel Geminiano, en Zaachila, Oaxaca, con la que logró una relación de respeto y apoyo incondicional.

Su primera interacción con la cocina, fue a los 12 años, por necesidad, “mi mamá enfermó y estaba en cama, así que alguien tenía que encargarse de la comida, me tocó a mí, recuerdo que preparé lentejas y quedaron muy ricas, es ahí donde me nace la pasión por la cocina”.

Decide estudiar gastronomía. A los 18 años se matricula en la Universidad el Valle de Puebla, donde aprende el arte del mukimono, y se enamora de la cocina asiática.

“Me gusta mucho lo que es la cultura de los restaurantes japonesas, los ingredientes como pescado crudo, camarón, fideos, arroz, un derivado de carnes, pero diferente de preparar”.

Al concluir la carrera, trabaja en diferentes restaurantes de Puebla, Ciudad de México y Monterrey, todos especializados en cocina japonesa.

Hace un año, decide, con su familia, volver a Oaxaca y abrir su propio restaurante en la colonia Reforma, “decido más que nada por el tiempo que ya llevo recorriendo restaurantes japoneses, especialidad que es mi pasión”.

Diseñan un menú que se especializa en ramen, el platillo más completo de la cocina japonesa, al ser muy nutritivo y versátil, ya que aporta fibra, proteínas de calidad, antioxidantes y otras propiedades.

Tienen, entre otras especialidades, el tonkotsu ramen; un caldo de puerco espeso con soya, tocino estilo japonés, verduras, elote, cebollín y medio huevo.

Shoyu ramen: caldo ligero de pescado con soya, un toque de ajonjolí, tocino estilo japonés, cebollín y hongo shitake.

Tsukemen Miso Ramen: fideo separado del caldo espeso sabor a miso, tocino delgado de cerdo acompañado de hongos shitake, medio huevo y cebollín.

Spicy ramen: caldo de puerco con pasta de ajonjolí,toque de aceite de chile, germen de soya cebollín y carne molida de res.

Curry Ramen: caldo de dashi con soya acompañado con fideos, cebollín y curry de verduras y puerco.

Kinoko ramen: caldo de hongo con miso. milanesa de seta empanizada, verduras, elote y cebollín.

Al tratarse de un negocio familiar, al restaurante, ubicado en Belisario Domínguez 406 segundo nivel de la colonia Reforma, lo nombra Kasuko, que en japonés quiere decir familia.

“Significa familia en Japón, nosotros decidimos ponerle así porque la familia es quien que decidió poner el restaurante acá en la Reforma para dar a conocer un poquito más sobre nuestra cocina, todo lo que hemos aprendido”.

La respuesta ha sido favorable, en particular por turistas extranjeros, que incluyen los del país nipón.

“Acá en el restaurante afortunadamente han venido muchos japoneses y ellos sí son un poco especiales en la comida, más que nada en su comida que hemos preparado (…) ellos nos han comentado y nos han dado una respuesta muy positiva sobre la comida que hemos preparado, nos han felicitado, nos han dicho que les parece igual que en Japón, otros que han venido de Osaka que también les parece perfecta”.

El chef considera que, una de las ventajas, es que todo lo preparan como en casa, los fideos los elaboran en el restaurante y los alimentos son frescos y naturales.

Abren de martes a domingo, de 13 a 21 horas, los domingos cierran a las 19 horas. Aceptan pago con tarjeta y tienen servicio a domicilio en el teléfono 951 468 87 63 o por Rappi.

Cumplen cuatro meses con el proyecto, al que le dedica todo su tiempo, “es un poquito demandante, mucho dependiendo como lo vea cada persona, te atrapa. Siempre estoy pensando qué hacer de nuevo, qué platillo mejorar, es una labor que te absorbe, pero al mismo tiempo es divertido, más si estás de la mano con la familia y todos trabajan en el proyecto”.

Se considera afortunado, una persona que ha realizado sus sueños, que hace lo que le gusta y vive como ha querido, “me veo realizado y con ganas de hacer más, siempre hacer más cosas, más proyectos, esforzarme más y que me recuerden por lo que soy, una persona feliz”.

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