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Triunfa Catalina Lucas con su cocina en Los Ángeles CA

Yolanda Peach | Leche con tuna

Una avalancha de recuerdos, emociones y sabores provocó la maestra cocinera Catalina Chávez Lucas al llevar la cocina tradicional de Tlacolula de Matamoros Oaxaca a Los Ángeles California, en un evento culinario con cuatro fechas.

Con una sensibilidad gastronómica extraordinaria, Catalina es heredera de tradiciones ancestrales que, invariablemente, van implícitas con la cocina.

En marzo pasado, con cocineras tradicionales de otras regiones, fue invitada al Festival del Maíz Uniendo Fronteras, organizado por el Movimiento Oaxaqueño Migrante.

En esta ocasión, llevaron un bocadito de Oaxaca, ofrecieron cocina de antaño, de la que probaron antes de partir de su tierra, con ingredientes que se llevaron desde acá, que es lo que consigue el sabor auténtico.

Muchos de los paisanos no se enteraron de ese evento, y, los que sí, pedían que se repitiera, pero esta vez, en una comida en forma para saborear cada platillo, así le llega la invitación, nuevamente a la maestra Catalina, de regresar a Los Ángeles.

“Tengo hermanos que, por buscar una superación económica y profesional emigraron, en esta ocasión viajé con mi madre y nos reencontramos después de 30 años sin vernos”.

Fueron precisamente sus hermanos quienes la apoyaron para que este nuevo evento que se realiza en 2906 S. Victoria Avenida Los Ángeles CA 90016, donde paisanos oaxaqueños llegaron a disfrutar y a recordar tiempos hermosos en su natal Oaxaca.

La primera edición, los días 23 y 24 de septiembre, fue una fiesta de moles y platillos tradicionales en las fiestas: enyerbado, higaditos, coloradito, mole, chichilo, estofado, segueza, tacos, pambazos, molotes y nicuatole.

“El enyerbado tiene una gran importancia en el Valle de Tlacolula, es uno de los platillos que se ofrece en antevísperas de las fiestas. No hay ningún lugar en Los Ángeles donde se replique”.

Con ansias y un poco de temor, esperaban el resultado de esta primera convocatoria. No sabían si llegarían o, con la comida preparada, tendrían que organizar algo familiar, “les dije a mis hermanos que si no llegaba nadie, pues organizábamos una fiesta”.

El resultado fue sorprendente, llegaron más de 300 paisanos a disfrutar de esta cocina exquisita.

La tradición, quizá con mayor peso en Tlacolula, es la de la muerte, donde se realiza todo un ritual de varios tiempos, en el que, la comida, es uno de los protagonistas principales.

Al estar tan cerca la fecha de la festividad del Día de Muertos, para la segunda edición, los días 7 y 8 de octubre, la maestra decidió preparar platillos alusivos.

Higaditos, caldo de pata, chiles rellenos, mole, estofado, tacos enchilados, manzanitas, empanaditos, pan de muerto y chocolate, “el pan de muerto es adornado, como se realiza en Tlacolula”.

En definitivamente, se trata de un evento de reencuentros: con su pasado, con su tierra, con sus orígenes, con sus tradiciones, con el amor de casa y, sobre todo, con su cocina.

Un encuentro en el que la maestra Catalina ha puesto todo su corazón para abrazar a los asistentes con el alma de Oaxaca.

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