Los accidentes ocurren a menudo y la cocina no es la excepción.

Quemarse con agua hirviendo es más común de lo que imaginas, por eso debemos usar siempre utensilios de cocina apropiados para manipular alimentos.

Sin embargo, si ya te quemaste, lo primero que debes hacer es revertir el proceso de cocción. Sumerge la zona afectada bajo el chorro de agua fría durante varios minutos, ya que evitarás que las altas temperaturas sigan penetrando en la piel.

Una vez la quemadura quede bajo control en agua fría observa qué tipo de quemadura es. Si el ardor aumenta, el color rojo es intenso y sobre todo, salen ampollas, lo mejor es ir un servicio de emergencias médicas.

Las ampollas son bolsas de agua que salen como mecanismo de defensa del cuerpo por quemaduras fuertes. Su función es hidratar la piel y evitar que el daño se extienda.

Si la molestia aminora con el agua fría, humedece un trapo o mejor aún, una gasa con agua fría y envuelve la quemadura, con lo que evitas que la zona afectada entre en contacto con contaminantes.

Después puedes usar alguna pomada especial para quemaduras y si crees que no fue tan grave, usa sábila ya que ayuda a humectar la piel y a la regeneración celular.

Mucha atención, la quemadura es muy grave si la ropa se queda pegada a la piel. ¡Ni intentes despegarla! Sólo moja con agua fría la quemadura y ve de inmediato a urgencias, en el camino aplica un trapo húmedo con hielos.

También es importante recalcar que NO HACER: No eches pasta de dientes sobre la quemadura porque aunque sientas que refresca, irrita la piel. No revientes las ampollas porque te protegen de infecciones. No apliques hielo directamente porque aunque esté frío, también quema. No apliques ni claras de huevo ni papa cruda porque puede causar infecciones, ni utilices vendajes que puedan soltar pelusa.

Y como es mejor prevenir que lamentar, recuerda siempre que en la cocina se debe estar atento y procura mantener seco el piso para evitar resbalar y caer cuando muevas la olla con la comida hirviendo.