Todavía, en México, hay quien respete las tradiciones católicas; la realidad indica que solamente el Viernes Santo es cuando los fieles no consumen carne.

La Cuaresma es uno de los periodos más importantes de la fe cristiana por ser el marco para la reflexión y la búsqueda para ser mejores personas.

Se estableció un menú que tacha y prohíbe la carne roja, al tiempo de pedir se reduzca el consumo de alimentos a manera de sacrificio para lograr purificarse y convertirse.

El sentido genuino de no comer carne tiene que ver con que, en la época de Jesús, en la cuenca del mediterráneo y en Palestina, el pescado era mucho más barato que la carne. Entonces se privaba de lo más sustancioso, que era la carne, y se priorizaba el pescado. Lo que se ahorraba se destinaba justamente a la limosna, especialmente los más pobres.

Los primeros cristianos establecieron 40 días de preparación espiritual. Ayuno y abstinencia, que comienza el miércoles de ceniza e incluye la Semana Santa.

En un principio, la comida de Cuaresma se guardaba de manera muy rigurosa. No se consumían carnes ni lácteos; se podía realizar una comida al día y ésta se hacía al ponerse el sol.

Cumplir esta dieta era una disciplina que ayudaba a templar el carácter y a estar preparado para enfrentar hambre en situaciones difíciles.

A nuestros antepasados no les costó trabajo. Se trató de pueblos disciplinados, que curiosamente, practicaban el ayuno y la abstinencia.

Los aztecas se abstenían de sal y chiles. Todos los miembros de la sociedad participaban en el ayuno. Algunos sacerdotes podían permanecer en ayuno durante un año entero, los religiosos 80 días y los nobles 8, de manera rigurosa.

Se abandonaban los lujos, se comían semillas de amaranto y se sustituía el chocolate por un preparado de frijol en polvo y agua.

Se ayunaba para purificarse y conseguir lucidez. Esta costumbre les permitía conectarse a nivel espiritual con sus deidades.

Además del ayuno, practicaban la abstinencia sexual y la reserva de algunos alimentos.

En el siglo XVIII, el obispo de Puebla, Juan Palafox y Mendoza, reconoció que los únicos que cumplían estrictamente con el ayuno en la Nueva España eran los indígenas. Se vivía en una sociedad sumamente glotona.

Actualmente, no se guardan estos días de ayuno y abstinencia; son contados los que siguen esta disciplina, y la mayoría, sólo reduce el consumo de carnes rojas.

La Iglesia Católica ha puntualizado que el ayuno alberga un significado más profundo: Ser solidarios con los demás y compartir con ellos, sobre todo, con los más necesitados.

Ha cambiado su concepto, permite, desde hace más de 40 años, reemplazar las abstinencias y ayunos por otras cuestiones. Puede ser abstenerse del uso excesivo del celular, de las redes sociales, para dedicar tiempo a personas que lo necesitan. El sentido de la abstinencia está vinculado a la caridad y al servicio.

Una tradición cristiana, que, a nuestros días, se volvió costumbre culinaria. Cada región de México tiene su menú característico.

En Oaxaca, entre los platillos típicos, que ya se han convertido en una tradición, está la sopa de habas con nopales, en un caldillo preparado con jitomate, cebolla, ajo y un toque de chile. Otro plato tradicional son las alubias con coloradito.

En cuanto a mariscos está el clásico caldo de pescado, también pueden ser tortitas de camarón con nopales y pipián.

De tomar, no puede faltar un agua de chilacayota, y como postre, la imperdible capirotada.

Una tradición cristiana que vino de la mano con la colonización española, y dio como resultado la llamada cocina de Cuaresma, que, en México, es el fruto de un mestizaje que se ha logrado conservar hasta nuestros días.